Mientras prepara el terreno para la apertura de su nuevo museo en Sant Feliu Guíxols (Gerona), cuyas obras empezarán en otoño, la baronesa Thyssen, Carmen Cervera, vuelve a la carga y desempolva una vieja ambición: la de plantar bandera en la ciudad que la vio nacer y abrir un nuevo museo con su nombre en Barcelona.

Hace más de una década, en 2012, ya sobrevoló, casi se dio por hecha, la posibilidad de trasladar un centenar de obras de su colección a Montjuïc y abrir en el pabellón de la Reina Victoria Eugenia el Museo Carmen Thyssen de Barcelona, pero el proyecto ahora es otro. A saber: aprovechar el vacío cultural que ha dejado el cierre del cine Comedia, en pleno centro de la capital catalana, para proyectar un nuevo espacio expositivo, O, en palabras de la propia baronesa a ‘La Vanguardia’, diario que avanzó ayer la noticia, «un museo importante de algunas de las mejores obras del arte catalán».

Para ello, la baronesa ha hecho tándem con la firma inversora Stoneweg, promotora del fallido Hermitage Barcelona, y ha presentado un proyecto para homenajear a la ciudad que la vio nacer en 1943 y dinamizar su vida cultural reabriendo el cine Comedia como Museo Carmen Cervera. Un centro que, de materializarse, chocaría conceptualmente con el que proyecta en Sant Feliu de Guíxols, concebido como fondo permanente de la colección de pintura catalana de los siglos XIX y XX y cuya puesta en marcha acumula ya varios años de retraso.

Es más: en 2017, cuando se anunció la creación del Museo Carmen Thyssen en la localidad ampurdanesa, la baronesa ya dijo que cerraba la puerta a la posibilidad de abrir un museo en Barcelona. «El destino ha sido que, en lugar de Barcelona, sea Sant Feliu el que acoja un museo, de lo que me siento muy orgullosa», aseguró entonces.

Tampoco ahora el destino está fijado, ya que el proyecto que Thyssen ha presentado junto a la firma inversora Stoneweg, promotora del fallido Hermitage Barcelona, no es el único que opta a ocupar el espacio del antiguo Comedia. Los propietarios del edificio, las familias Pla y Planàs, tienen encima de la mesa más de una decena de propuestas, entre ellas una que propone reconvertir el Comedia en centro neurálgico de los festivales de cine de Barcelona, por lo que, avanzan, la decisión final no se tomará en un plazo breve.

Enclave privilegiado

En cualquier caso, y según fuentes conocedoras de la operación, la propuesta presentada de Thyssen propone que alquiler del antiguo cine sea como mínimo para 25 años y ofrece a través de Stoneweg una inversión de cerca de 30 millones de euros para la reforma y puesta en funcionamiento del nuevo museo. El edificio del antiguo cine, en la esquina de la Gran Via con paseo de Gràcia, es un enclave privilegiado de la capital catalana y un codiciado objeto de deseo desde que el Comedia bajó la persiana como multicines el pasado 14 de enero.

En aquel momento ya trascendió que, según el plan de ordenamiento urbanístico de la ciudad, el edificio no podría destinarse a usos comerciales al estar catalogado como equipamiento comunitario, por lo que sólo podría reabrir como equipamiento docente, sanitario, religioso, deportivo o cultural.

De prosperar, el nuevo museo barcelonés de Carmen Cervera en Barcelona se sumaría a los que ya tiene en Málaga, dedicado a la pintura española de los siglos XIX y XX, y Andorra, con exposiciones temporales de fondos de la colección. Por el camino ha quedado también una tercera (o cuarta, según lo que pase en Barcelona) que se proyectaba en Alicante y que se descartó a principios de este mismo año.

En Barcelona, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) tiene en depósito desde 2004 más de sesenta piezas de la Colección Thyssen-Bornemisza, entre ellas obras maestras de Rubens, Tiepolo y Fra Angelico. A principios del año pasado, la baronesa llegó a un acuerdo con el ministerio de Cultura para alquilar por 6,5 millones de euros anuales y durante quince años.su colección de 330 obras, 179 de las cuales ya están expuestas.