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El próximo 18 de mayo se celebrará, como es habitual, el Día Internacional de los Museos. La incorporación de nuevas tecnologías para facilitar la accesibilidad a ellos, en especial desde la irrupción de la pandemia hace más de dos años, ha modificado el sector. Un nuevo Foro ABC Cultura, celebrado hoy, ha abordado este asunto bajo el título ‘Tendencias expositivas 2022: nuevas formas de acceso al arte’. Ha contado con la participación de Clotilde Entrecanales, responsable del Área de Experiencias de Acciona Cultura; Nerea Fernández, presidenta de la Asociación de Galerías de Arte de Madrid; Juan Ángel López-Manzanares, conservador y responsable de Contenidos del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza; y Mar Sánchez Estrella, secretaria general de Innovación Cultural y Museos de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, que ha intervenido ‘online’.

El coloquio, moderado por Jesús García Calero, director de ABC Cultural, ha planteado cuestiones como éstas: ¿El futuro de los museos pasa por la tecnología? ¿Los nuevos modelos de exposiciones, como las inmersivas, son un aliado o una competencia para la museística tradicional? ¿Acercan a nuevos públicos al arte o la historia?

Clotilde Entrecanales defiende que la museología tradicional y la contemplación de las obras de arte se puede complementar con nuevas experiencias inmersivas e interactivas: «Ello permite que la cultura pueda llegar adonde han llegado otros sectores. Son nuevas maneras de acercarse al público, de democratizar la cultura. Evitamos ser enemigos de lo tradicional, sino aliados. Conviven las dos cosas. Pero hay que hacerlo siempre con respeto a la cultura, con rigor, buscando la máxima calidad y con las herramientas aptas». Pone como ejemplo ‘Vida y obra de Frida Kahlo’, una exposición sonora y visual organizada por Acciona en el Teatro Instante de Madrid, una puesta en escena multisensorial de la vida y trayectoria pictórica de la artista mexicana.

«Se tiende a demonizar las experiencias inmersivas, pero son muy positivas», advierte Clotilde Entrecanales

«Se tiende a demonizar las experiencias inmersivas, pero son muy positivas. Hay personas invidentes, que, gracias a la voz, la música y el ritmo de las obras, salieron de la visita de la muestra de Frida Kahlo con la sensación de entender la narrativa que contamos«. En su opinión, lo ideal es concebir estas experiencias inmersivas como un complemento para que después quieras ver la obra de ese artista: «Son otras formas de contar las narrativas. Evitar la voz autoritaria del museo, que cada uno interprete la obra como quiera». Cita ejemplos de gran calidad como la muestra sobre Alicia en el País de las Maravillas en el Victoria & Albert Museum de Londres, o las de Dior y Gaultier en el Metropolitan Museum de Nueva York, donde el diseño estaba al servicio de la narrativa expositiva con escenografías, nuevas tecnologías y proyectos interactivos. «Se trata de crear experiencias más allá de una obra de arte».

Juan Ángel López-Manzanares explica que la tecnología ha supuesto un salto importante para los museos desde la llegada de la pandemia. Durante los meses de confinamiento que estuvieron cerrados tuvieron que echar mano de los contenidos digitales: «Optamos por un museo híbrido: presencial y ‘online’. Creo que la tecnología no hay que usarla por moda o para hacer caja, sino que debe estar al servicio del museo. No es un fin sino un medio. Un medio muy potente que permite llegar a una comunidad más grande«. Aboga por que los museos sean más plurales y críticos, se ocupen de las minorías, haya distintos puntos de vista de las colecciones y el público sea más participativo. Sin embargo, aboga por ‘la mirada lenta’ que solo se da visitando presencialmente un museo, parándose ante cada obra al ritmo de cada visitante para que le cuente cosas: «La visión directa de la obra es fundamental».

«La tecnología no hay que usarla por moda o para hacer caja, sino que debe estar al servicio del museo. No es un fin sino un medio», dice Juan Ángel López Manzanares

Cree López-Manzanares que «más importante que ampliar públicos en los museos es democratizar el arte, empoderar a las personas para que la contemplación de las obras les haga repensar las cosas. Los museos no necesitan más públicos, sino públicos más críticos. Si hace que el público sea más activo y crítico, bienvenida sea la tecnología«. Advierte que los museos, gracias a sus departamentos educativos y a la programación de talleres, conferencias o ciclos de cine, ya se ocupan desde hace tiempo de hacer el arte más accesible a la sociedad: escolares, personas con discapacidades, inmigrantes, mujeres maltratadas, presos… »Lo digital ofrece nuevas posibilidades para dar a conocer y llevar el arte a nuevos lugares, como la España vaciada. Las experiencias inmersivas no compiten con los museos, amplían sus posibilidades«. Pone como ejemplo una exposición de Modigliani en la Tate Modern de Londres, en la que se recreó virtualmente el estudio del pintor tras su muerte.

«El arte te plantea preguntas y no se juzga a nadie por no saber las respuestas», comenta Nerea Fernández

El caso de las galerías de arte es muy especial por tratarse de empresas muy pequeñas, explica Nerea Fernández: «Hemos aumentado nuestra presencia en las redes sociales y los contenidos digitales, pero tenemos medios limitados y es muy complejo hacerlo». Pese a ello, reivindica la visita presencial a las galerías para que el público pueda tener una experiencia íntima con las obras de arte: «La experiencia de estar ante una obra de arte no se puede transmitir con la tecnología. Es peligroso decorar demasiado una obra de arte. Lo bueno es atreverse a ir a un museo o una galería y salir con preguntas. El arte te plantea preguntas y no se juzga a nadie por no saber las respuestas. Nuestra programación es gratuita. Acercarse a las galerías es muy sencillo«. No han funcionado, apunta Nerea Fernández, las ferias de arte digitales. El encuentro entre galeristas y coleccionistas es fundamental. »Están surgiendo formatos cooperativos que abren muchas posibilidades«, advierte, pero comenta que resulta muy díficil acceder a los fondos europeos tanto a las galerías como a los artistas.

«Las nuevas tecnologías permiten democratizar el arte, hacer más atractivos los museos», dice Mar Sánchez

Mar Sánchez subraya que, desde el ámbito público, las instituciones tienen la misión no solo de conservar el patrimonio, sino también difundirlo y divulgarlo. Puso como ejemplo las Misiones Pedagógicas de la II República, que tuvieron como objetivo llevar el arte a todos los rincones de España. Y, aunque, piensa que la experiencia de ir a un concierto en directo o visitar un museo es única, «las nuevas tecnologías permiten democratizar el arte, hacer más atractivos los museos y llevar ese patrimonio a nuevos públicos, llegar adonde no podemos llegar: »Es muy atractivo y ofrece muchas posibilidades para el conocimiento de las colecciones de los museos a públicos sin accesibilidad«.

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