Hace cosa de tres años, seguramente un poco más, pues la pandemia ha hecho todavía más flexible y quebradiza nuestra memoria, la hispanista de la Universidad de Exeter (Reino Unido) Nuria Capdevila-Argüelles (León, 1972) acudió a Francisco Javier Expósito, responsable de Literatura de la Fundación Banco Santander, con un proyecto que llevaba tiempo acunando en su imaginación. Tenía que ver con la literatura, por supuesto, pero también con las muchas potencialidades del mundo audiovisual y, sobre todo, con la memoria colectiva de la cultura en español.

Se trataba de recuperar las voces de mujeres que fueron grandes figuras en su época, referentes intelectuales de las sociedades que les tocó habitar, pero que hoy permanecen en el rincón del

 olvido, siempre tan selectivo con lo femenino. Para ello, Capdevila-Argüelles pensó en valerse de otras voces, en una especie de mágica ventriloquía que conectara a esas mujeres del pasado con actrices de nuestro presente, encargadas de interpretar fragmentos de sus vidas, textos escritos por ellas, para devolvérnoslas y establecer una comunión casi espiritual, humanista. Así surgió ‘Cartas Vivas’, un proyecto al que la Fundación Santander se sumó con entusiasmo y complicidad.

Tras haber recuperado a Carmen Laforet, Mercedes Pinto, Hildegart Rodríguez y Teresa Wilms Montt, llegó la pandemia, y con ella las consiguientes dificultades del trabajo a distancia y el confinamiento. Pero el equipo de la hispanista en Exeter se rehízo y sacó adelante, incluso con más entusiasmo, un nuevo coro armónico de voces en el que están presentes la poeta y novelista española Carmen Conde, interpretada por la actriz Nadia Serantes; Federica Montseny, ensayista, política y primera mujer ministra en Europa, dramatizada por Estrella Alonso, y la poeta costarricense Eunice Odio, de la mano de Jimena Larraguivel.

[‘Cartas Vivas’: al rescate de la mitad de las voces]

«Ha sido un año difícil por circunstancias que todos sabemos. En Exeter lo hemos vivido como un año de emergencia educativa y lo hemos sobrellevado trabajando en este proyecto», comenzó diciendo Capdevilla-Argüelles durante la rueda de prensa virtual organizada para presentar las nuevas ‘píldoras’ audiovisuales de estas ‘Cartas Vivas’. La hispanista quiso destacar que el proyecto es, también, «una forma de trabajar con la memoria, con el legado cultural y artístico de las mujeres». Se trata de un trabajo hermoso en el que traducen, como explicó Capdevilla-Argüelles, «del archivo a la luz, del libro a la pantalla, de lo invisible a lo visible… Una ‘Carta Viva’ es un mensaje del pasado a hoy. Esas cápsulas son como una especie de pastillas de caldo de memoria condensada».

Conexión

Un nutritivo alimento para el alma que en este caso conecta las dispares memorias de Carmen Conde, Federica Montseny y Eunice Odio, cuyos recuerdos cobran vida en piezas audiovisuales, cinematográficas, que trascienden la pantalla y se cuelan en nuestras adormecidas conciencias. A cada una de ellas le corresponden tres vídeos, un total de nueve ‘cápsulas’ que pueden verse en la página web del proyecto: www.cartasvivas.org

«Amé ser un poquito Carmen por un día, sentí la responsabilidad de tener que hacerle justicia. Sufrí un poco en la preparación, porque no quería hacer algo que no estuviera a su altura. Existe tanto material de Carmen que haber elegidos estas cartas, tan ejemplificadoras de su vida, es maravilloso. Ella se plantó ante un mundo que estaba en contra de las mujeres que querían escribir. Yo la pasé bomba. Fue como un viaje en montaña rusa muy gratificante», dijo la actriz Nadia Serantes sobre el rodaje de la pieza.

«Soy mujer y escribiré. […] He decidido trabajar y abrirme camino», se escucha en la primera pieza de Conde, en la que recuerda su infancia en una sociedad obsesionada por controlar a las niñas. En la segunda, reflexiona sobre cómo la maternidad es imposible en un mundo en guerra y la tercera recoge su discurso de entrada en la Real Academia Española (RAE), siendo la primera mujer en hacerlo.

Reto

Interpretando a Federica Montseny, Estrella Alonso consiguió «entender que esta mujer era todo: política, ministra, escritora, madre… Y todo eso se tiene que transmitir en cómo se dirige a las masas, porque era una señora que llenaba plazas de toros. Recibir un personaje que no es un personaje, que es una persona, que es una mujer que tiene todas las dimensiones, fue un reto y una maravilla de trabajo». En la primera cápsula, Montseny dice: «Pocos aceptan serenamente el derecho y la libertad de amar de la mujer». «Siento con intensidad el orgullo y la solidaridad de mi sexo», asegura en la segunda. Y en la tercera plantea la igualdad entre los sexos.

Ausente en la presentación Jimena Larraguivel, fue Capdevilla-Argüelles la encargada de desentrañar el misterio de la poesía telúrica de Eudice Odio, «una mujer muy vitalista a la que le gustaba bailar, vivir, escribir, que y fue una exiliada permanente». En sus ‘Cartas Vivas’, vivencia e identidad se funden en una declaración de amor a la vida que pasa incluso por la reconstrucción de su nacimiento en una visión poética del mundo que comparte con todos sus lectores, ahora espectadores.

Tres voces fundamentales de nuestra historia que vuelven del pasado para hacerse presentes y recordarnos que la memoria se construye, también, a través del olvido.