Una pequeña pintura de Tiziano, ‘El descanso en la huida a Egipto’, ha salido este martes a subasta en la sala Christie’s de Londres. Su precio estimado: 15-25 millones de libras esterlinas (19,1-31,9 millones de euros). La obra estaba cubierta por una garantía de terceros y, por lo tanto, se aseguraba su venta. El martillo cayó con una oferta de 15 millones de libras (la estimación más baja de la horquilla). Finalmente, una vez incluidas las comisiones, el cuadro se remató en 17.560.000 libras (al cambio, 22,2 millones de dólares), superando el récord del artista (16,9 millones de dólares), establecido por ‘Una conversación sagrada: Madonna y el Niño con San Lucas y Santa Catalina de Alejandría’, vendida en Sotheby’s-Nueva York en 2011. Pero, aunque hubo aplausos en la sala, se esperaba una cotización mayor.

Obra maestra temprana, es una de las últimas pinturas del comienzo de la carrera de Tiziano que permanece en manos privadas. Se cree que fue realizada por el maestro del Renacimiento cuando apenas era un adolescente o al menos muy joven. En ese momento, Venecia se hallaba entre las ciudades más ricas y cosmopolitas del mundo y, como centro del comercio de tintes y textiles, suministraba a los artistas una variedad de preciosos pigmentos del extranjero.

Ampliamente documentada

La historia de la pintura, ampliamente documentada, comienza en la distinguida colección del comerciante de especias veneciano Bartolomeo della Nave, conocido por poseer más de 230 pinturas, incluidas obras de Bellini, Giorgione, Tintoretto y Veronés. Tras la muerte de Della Nave, la mayoría de sus obras de arte fueron adquiridas por James Hamilton, tercer marqués y primer duque de Hamilton, en 1638 y enviadas a Londres. No obstante, las obras no permanecieron mucho tiempo en las paredes de este último: sería ejecutado en 1649 por los parlamentarios durante la guerra civil inglesa.

La colección de Hamilton fue adquirida por el archiduque Leopoldo Guillermo de Austria, gobernador de los Países Bajos españoles de la casa Habsburgo. Leopoldo estaba reuniendo una de las mejores colecciones de arte de su época. Junto con los cuadros de Della Nave-Hamilton, compró obras maestras de artistas como Hans Holbein, Pieter Bruegel el Viejo, Jan van Eyck y Rafael. Poseía más de 1.300 cuadros y los exhibía en una serie de galerías en el Palacio de Coudenberg, su residencia en Bruselas.


David Teniers el Joven (1610-1690). ‘El archiduque Leopoldo Guillermo de Austria en su pinacoteca de Bruselas’, 1647-51. ‘El descanso en la huida a Egipto’, de Tiziano, aparece en el centro del cuadro (marcado en color rojo)


Museo del Prado

La colección era motivo de tal orgullo que Leopoldo encargó al artista David Teniers que la conmemorase con una serie de pinturas de ‘kunstkammer’ (representaciones de interiores de galerías, con obras de arte in situ en las paredes). ‘El descanso en la huida a Egipto’ aparece en una de estas pinturas, regalada por el archiduque a su primo, Felipe IV de España, y hoy en el Prado. Después de que Leopoldo se trasladara a Viena a mediados de la década de 1650, su colección viajó con él y terminó en el Palacio Belvedere. El Tiziano fue posteriormente uno de los varios cuadros saqueados por las tropas napoleónicas durante la ocupación francesa de la ciudad en 1809. Fue trasladado a París, para ser devuelto a Viena en 1815, tras la caída de Napoleón.

El siguiente propietario del cuadro fue Hugh Andrew Johnstone Munro, un terrateniente escocés que se encontraba entre los mecenas más importantes de JMW Turner. Tras su muerte, la colección de Munro se vendió en dos subastas en Christie’s en 1878. ‘El descanso en la huida a Egipto’ fue adquirido por John Alexander Thynne, cuarto marqués de Bath. El cuadro fue llevado a Longleat House, la casa del cuarto marqués en Wiltshire, donde ha estado colgado en el Salón de Estado prácticamente desde entonces. Fue noticia por haber sido robado en 1995, y volvió a ser noticia siete años después cuando Charles Hill, un destacado detective de arte de la época, lo encontró en una bolsa en una parada de autobús en el suroeste de Londres. Hill devolvió rápidamente la obra a Longleat. Se trata, pues, de una pintura codiciada por aristócratas, archiduques y emperadores, que ha recorrido un largo y accidentado viaje.

Tiziano Vecellio (Tiziano) demostró desde muy joven un talento asombroso para el arte. Se dice que, siendo un niño, dejó atónitos a todos a su alrededor al pintar una Virgen en una pared, utilizando el néctar de las flores. Consciente de su talento, su familia lo envió, con unos 10 años, de su pueblo natal de Pieve di Cadore a Venecia. Allí se convertiría en aprendiz en el taller de Giovanni Bellini, el pintor más importante de la ciudad en ese momento.